Viajar sola a Dahab, Egipto

Viajar sola a Dahab, Egipto

¿Tienes ganas de viajar al mar Rojo pero no sabes si es el sitio más adecuado para viajar sola?

¡Te cuento mi experiencia!

Aterricé en Sharm el Seikh, había alquilado por Airb&b una casa con antelación y al mismo anfitrión de la página le pregunté si podía darme un servicio de taxi desde el aeropuerto, ya que llegaba de noche y no quería quedar por ahí tirada a esas horas. Por 10 euros estuvieron esperándome en el aeropuerto y me llevaron hasta mi casa, me ofrecieron agua y un sitio para cenar o comprar comida 24h para tener algo de comida en la habitación. El chico que fue a buscarme hablaba inglés perfecto y tengo que decir que era muy divertido.

Al día siguiente por la mañana dando una vuelta por los alrededores y buscando un sitio para tomar café pude ver muchísimas chicas de países del éste (rubias y destapadas), yo no era nada diferente a lo que ya estuvieran más que acostumbrados a ver. Un poco más relajada con el tema de ser una mujer sola viajando por Egipto cogí un autobús local y me dirigí a la zona del mercado y la mezquita. Di unas cuantas vueltas por el mercado, una especie de zoco con productos locales, tiendas con mil especias y falsificaciones, en ningún momento me sentí acosada, son gente muy tranquila y no tienen ningún interés por perder su tiempo intentando venderte algo si saben que no quieres comprar. Las sonrisas están a la orden del día, gente agradable y tolerante y sorprendentemente serviciales.

Sharm el Seikh no tiene mucho que ofrecer para una persona con mis gustos así que al día siguiente me dirigí a Dahab. Como no me aclaraba muy bien con los horarios de los autobuses pregunté cuanto costaba un taxi y decidí que por 20 euros no me merecía la pena esperar un autobús, no existe ningún tipo de problema por coger un taxi siendo una mujer sola en esta zona de la península de Sinaí.

La carretera hasta Dahab se sucede entre desierto montañoso y el taxista no dudó en hacer de guía en todo momento. Visto y no visto había llegado a Dahab.

¡Este pueblo me enamoró nada más pisarlo! La hospitalidad y sencillez beduina enamora. Son gente guapa, agradable, sonriente y educada. Dahab es un pueblo de ambiente hippy donde todo el mundo es bienvenido y empiezas a ver mochileros y más viajeros solitarios.

En Dahab no estarás sólo, si no quieres. Puedes apuntarte a bucear en sus increíbles aguas, hacer un curso de iniciación a la apnea, al kitesurf, windsurf… casi cualquier deporte acuático que se te ocurra. O snorquelear en la bahía y tomar el sol al salir en uno de los bares con hamacas mirando al mar mientras que disfrutas de la vista, una charla con la gente que tienes a tu alrededor o de tu libro de lectura.

Al atardecer la gente se reúne en cualquiera de los muchos bares de la bahía, donde podrás tomarte una cerveza en su azotea con vistas al mar o compartir mesa y charla con los grupos que allí se forman. En tres días había conocido gente, había compartido experiencias y saludaba por la calle a su gente como quien vive en un pueblo.

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