Hay una frase que escucho constantemente de apneístas que llevan meses —a veces años— entrenando: «llego siempre al mismo punto y no puedo bajar más.» Cuando les pregunto qué pasa exactamente en ese punto, la respuesta casi siempre es la misma: los oídos no compensan. Hay presión, hay dolor. Y la inmersión termina ahí.
La compensación de presión —lo que coloquialmente llamamos «igualar los oídos»— es el factor limitante número uno en la progresión de la mayoría de freedivers. No es la capacidad pulmonar, no es la relajación, no es la técnica de patada. Es la compensación de los oídos. La buena noticia es que es completamente entrenable. La mala: que para entrenarla bien, primero hay que entender exactamente qué está pasando en el interior de tu cuerpo.
Este post es el comienzo de esa comprensión. Y al final te cuento cómo puedo ayudarte directamente.
Qué es la compensación y por qué la necesitas
Cuando desciendes en el agua, la presión aumenta con la profundidad. A 10 metros, la presión es el doble que en superficie. A 20 metros, el triple. Esa presión se ejerce sobre todas las cavidades de aire de tu cuerpo: los pulmones, el espacio detrás del tímpano (el oído medio) y los senos paranasales.
Los pulmones son flexibles y se comprimen sin problema —eso es otro tema, el del squeeze pulmonar, pero de eso hablaremos otro día. El problema está en las cavidades rígidas: el oído medio y los senos. Si la presión exterior aumenta y el interior de esas cavidades no se iguala, el tímpano se dobla hacia adentro. Eso es lo que sientes como presión o dolor en los oídos. Si sigues descendiendo sin compensar, el tímpano puede perforarse.
La compensación es el acto de introducir aire en el oído medio a través de la trompa de Eustaquio para igualar la presión interior con la exterior. Hay varias formas de hacerlo. Y aquí es donde la mayoría de los apneístas tienen el problema: están usando la técnica equivocada para la profundidad a la que quieren llegar.
Hay una cosa que casi nadie te dice cuando empiezas en la apnea: ya sabes compensar. Lo has hecho toda tu vida. Cuando el avión despega y sientes presión en los oídos, haces algo — tragar, bostezar, soplar con la nariz tapada — y los oídos se igualan. No lo aprendiste en ningún curso. Tu cuerpo simplemente lo sabe.
El problema no es que no sepas compensar. El problema es que la técnica que usas de forma natural, en la posición en la que la apnea te pone, no funciona.
Cómo compensamos de forma innata
Cada persona tiene una forma instintiva de igualar la presión en los oídos. Están los Valsalva: tapas la nariz y soplas, generando presión en el diafragma que envía aire hasta el oído medio y abre la trompa de Eustaquio. Algunos lo hacen con Frenzel — usando la lengua como pistón es como envían aire al oído medio. Unos pocos (y muy afortunados) lo hacen de forma totalmente pasiva, sin ni siquiera necesitar taparse la nariz: es lo que se llama compensación hands-free, y son personas con una anatomía y una movilidad de la trompa de Eustaquio especialmente favorables.
En tierra, en el avión, en la piscina boca arriba: todas estas técnicas funcionan. El cuerpo encuentra su camino y los oídos se igualan. No hay ningún problema.
El problema aparece cuando te pones boca abajo y empiezas a descender.
El fallo del Valsalva en apnea: una cuestión de física
La apnea se practica en posición vertical con la cabeza por delante. Desciendes de cabeza hacia el fondo. Y ahí es donde la técnica de Valsalva, que te ha funcionado toda la vida, empieza a fallar — no porque hayas hecho algo mal, sino porque la física ya no le acompaña.
El Valsalva genera presión empujando aire desde los pulmones hacia arriba, hacia la nasofaringe, para llegar a la trompa de Eustaquio. En posición vertical con la cabeza arriba (como en el avión o en la piscina boca arriba), ese aire sube solo con la presión que generamos. Pero cuando estás boca abajo, ese mismo aire tiene que vencer la gravedad para subir desde el pecho hasta los oídos. A poca profundidad todavía puede funcionar. A medida que los pulmones se comprimen y hay menos aire disponible, la gravedad gana.
El resultado es conocido para la mayoría de apneístas que usan Valsalva: llegan siempre al mismo punto, los oídos dejan de compensar, y ahí se acaba el descenso. No porque sus oídos sean difíciles. No porque les falte práctica. Sino porque están usando una herramienta que, en esa posición, sencillamente no tiene la física a su favor.
Frenzel: la técnica que funciona boca abajo
El Frenzel usa un mecanismo completamente diferente. En lugar de depender de la presión del diafragma, usa la parte trasera de la lengua como un pistón independiente: con los labios cerrados, la glotis cerrada y la nariz tapada, la lengua se mueve hacia arriba como si pronunciaras la letra «K» o «G». Ese movimiento comprime el pequeño volumen de aire que tienes en la boca y la nasofaringe, generando la presión suficiente para abrir la trompa de Eustaquio.
La diferencia fundamental con el Valsalva es que el Frenzel no depende del volumen pulmonar ni de la posición del cuerpo. Funciona igual boca arriba que boca abajo. Funciona con los pulmones llenos o con los pulmones comprimidos a 25 metros. Y lo más importante, funciona con la cabeza por delante.
Y aquí está la clave: hay personas que ya hacen Frenzel de forma innata sin saberlo. Si eres de los que compensan con la boca cerrada, sin necesitar soplar fuerte, es muy posible que ya estés usando Frenzel o algo muy cercano a él. El problema es que no lo sabes, no lo controlas conscientemente, y no puedes refinarlo ni llevarlo más lejos.
Mouthfill: cuando el Frenzel ya no alcanza
Para las profundidades grandes — a partir de los 35-40 metros, dependiendo de la persona y de su capacidad pulmonar— llega un punto en el que incluso el Frenzel necesita de un depósito de aire del que tirar. Ahí entra el conocido Mouthfill.
La idea es simple: en un momento específico del descenso, antes de que la presión sea demasiado grande, el apneísta llena activamente la boca y la nasofaringe de aire y las sella. Esa reserva en la cavidad oral se convierte en el «tanque» del que salen todas las compensaciones del resto del descenso, sin necesitar los pulmones para nada.
El Mouthfill no es una técnica distinta al Frenzel — es una extensión de ella. Para aprender Mouthfill tienes que tener el Frenzel completamente automatizado. Y para la mayoría de apneístas recreativos que no superan los 40 metros, el Frenzel bien trabajado es más que suficiente.

¿Cómo saber qué técnica estás usando tú?
Esta es exactamente la pregunta de la que parte mi trabajo como instructora SHARE Equalization. Antes de intentar cambiar nada, hay que entender qué está pasando: qué técnica usas de forma natural, en qué punto del descenso falla, y por qué.
Algunas señales que ayudan a orientarse:
- Probablemente usas Valsalva si: necesitas soplar con fuerza, sientes que hay un momento en el que «cuesta más» compensar a cierta profundidad, y tu límite está entre los 4 y los 10 metros.
- Probablemente usas Frenzel (o algo parecido) si: puedes compensar con los labios cerrados, sin necesitar meter mucho aire, y el movimiento es más de lengua que de pulmón.
- Probablemente eres hands-free si: compensas de forma casi automática sin taparte la nariz, sin esfuerzo perceptible, especialmente en los primeros metros.
En muchos casos la respuesta no es tan clara — hay personas que mezclan técnicas según la profundidad, o que creen que hacen una cosa y en realidad hacen otra. Eso también es información útil, y es exactamente el tipo de diagnóstico que hago en las llamadas de check.
Por qué me formé como instructora SHARE Equalization
Llevo años enseñando apnea. La compensación ha sido, de lejos, el techo más frecuente de mis alumnos. El problema es que durante mucho tiempo el enfoque era: «practica más, verás que mejora» o el típico “solo tienes que relajarte”. Y a veces mejora sola. Pero muchas veces no, porque el problema no es de práctica sino de técnica, y sin entender qué técnica se está usando y por qué no está funcionando, practicar más es practicar mal.
SHARE Equalization, el sistema desarrollado por Federico Mana, me dio el marco técnico perfecto para entender la compensación desde dentro: anatomía de la trompa de Eustaquio, mecánica de cada técnica, cómo identificar qué hace cada persona de forma innata y cómo ayudarla a refinarlo o a transicionar hacia Frenzel si el Valsalva la está limitando. Todo esto con ejercicios prácticos que puedes hacer desde tu casa.
Me certifiqué porque quería poder ayudar de verdad. No con intuiciones, sino con criterio.
Sesión de diagnóstico gratuita: 30 minutos para saber exactamente dónde estás
Antes de trabajar juntas, me gusta entender tu situación. Una llamada de 30 minutos donde me cuentas cómo compensas, a qué profundidad te bloqueas, cuánto tiempo llevas entrenando y qué has probado. Al final de esa llamada te digo honestamente qué creo que está pasando y cómo puedo ayudarte.
No tienes que haber intentado nada antes. No tienes que saber ya si haces Valsalva o Frenzel. La llamada está precisamente para aclararlo.
Es gratuita. Sin compromiso.
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Irina Barberá — SHARE Equalization Instructor · AIDA Freediving Instructor · Makara, Dahab
FAQs
¿Puedo compensar con el mouthfill desde el principio sin saber bien el Frenzel?
No. El Mouthfill es una extensión del Frenzel — necesitas tener el Frenzel automatizado antes de intentar añadir el Mouthfill. Intentar aprender Mouthfill sin Frenzel sólido es construir sobre arena.
Compenso bien en los primeros metros pero me bloqueo siempre a la misma profundidad. ¿Eso es Valsalva?
Es muy probable. El Valsalva puede funcionar bien en los primeros metros y colapsar a cierta profundidad cuando los pulmones ya no tienen suficiente volumen. Es el patrón más clásico.
Puedo compensar perfectamente en la piscina boca arriba pero me falla en aguas abiertas boca abajo. ¿Es psicológico?
En parte puede haber un factor de tensión, pero lo más probable es que sea exactamente lo que describe este post: tu técnica natural funciona en posición vertical con la cabeza arriba y falla boca abajo. No es un problema mental, es un problema de mecánica.
¿Cuánto tiempo tarda en funcionar el Frenzel en el agua una vez que lo controlas en tierra?
Muy variable. Algunas personas lo transfieren al agua en pocas sesiones. Otras tardan semanas en automatizarlo en profundidad. Depende mucho de cuánto tiempo llevas usando Valsalva — cuanto más automatizado está el patrón antiguo, más tiempo cuesta reemplazarlo. Hay que reconstruir por completo tu memoria muscular.
¿La llamada de diagnóstico es solo para personas que se han bloqueado, o también para principiantes?
Para cualquiera. Si estás empezando y quieres entender desde el principio qué técnica usas y cómo trabajarla bien, es el mejor momento para hacerlo — antes de que el patrón incorrecto se automatice.

